Introducción
Xàbia es un municipio de la Marina Alta situado en la costa norte de la provincia de Alicante.
Cuenta con una población de más de 34.000 habitantes de los cuales un 53% son de nacionalidad extranjera.
El Montgó es la cumbre más destacable y visual de la comarca, con sus más de 750 m de altura, sirve muchas veces de parapeto de las borrascas que vienen del Norte colaborando en gran medida del mantenimiento del microclima local. Están el cabo de San Antonio (al norte) y el Cabo Prim entre los cuales se forma la bahía de Xàbia.
Historia
En 1244, Dénia capitula a favor del rey Jaime I de Aragón y Pere Eiximén Carrot, que dirigió la conquista de la Marina, llevará a cabo el repartimiento de esta zona. Pero la repoblación será lenta y poco efectiva hasta que no finalicen las revueltas musulmanas de Al-Azraq en 1279.
Las primeras noticias documentales que nos hablan de Xàbia parten del rey Jaime II, fruto de la necesidad de reforzar las tierras del sur, ya que el siglo XIV comienza marcado por dos conflictos: la guerra con Castilla desde el 1296 y las razzias de los granadinos (1304-1308), con la ayuda de la población morisca del reino.
En 1397 se le otorga el título de villa con Consejo y término, pero continúa formando parte del Marquesado de Denia.
El siglo XV comienza con la recuperación y el aumento de la población, con un claro reflejo en el urbanismo.
En 1502 los brotes de peste eran relativamente habituales, pero parece que Xàbia no fue muy afectada como lo demuestran los datos demográficos de que disponemos. En 1510, habitaban unas 930 personas –la mayor población de la comarca– y un siglo después alcanzaba los 1800 habitantes. La mayor preocupación de la monarquía en el siglo XVI fue la "cuestión morisca", problema que acabó en el reinado de Felipe III con la expulsión de los moriscos en 1609, menguando la población de los valles interiores de la comarca.
Los frecuentes ataques de los piratas hicieron a los naturales de la Villa adentrarse 2 kilómetros de la costa y amurallarse en un recinto que se mantuvo hasta 1877. Este recinto constituye el actual núcleo histórico que, en torno a la gótica Iglesia de San Bartolomé, caracteriza hoy a Xàbia con sus casas encaladas, enrejados de hierro y dinteles labrados en una porosa tierra dorada llamada "tosca".
Xàbia participó en la Guerra de Sucesión Española (1702-1713) junto al bando borbónico, por lo cual obtuvo a cambio una serie de privilegios que la impulsarán demográfica y económicamente a lo largo de la centuria, por delante del resto de la comarca, partidaria del bando austracista. Junto con los títulos honoríficos (Lealísima y Real) obtendrá para el Puerto una concesión de exportación de mercancías y frutos del país. Esto, unido a su situación, a resguardo de los temporales, y su capacidad para embarcaciones de gran tonelaje, convertirán al Puerto en el activador de la economía local, primero con la importación de trigo y después con el comercio de la pasa.
La economía de la población, eminentemente agrícola, se basaba en los cultivos de secano:
trigo, almendro, viña, algarrobo y olivo. El trigo fue el más importante, tanto el local como el importado de Sicilia. Su transformación en harina provocó el desarrollo de la molinería, como es el caso de los molinos de viento de la Plana y los de agua de les Barranqueres. Cabe destacar la creciente importancia de la elaboración y comercialización de la pasa que culminará en el siglo XIX.
Entre 1810 y 1812 transcurre la guerra de Independencia, con diferentes incursiones en la villa de Xàbia por parte de las tropas acuarteladas en el Castillo de Dénia.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la producción, elaboración y exportación de pasa se convertirá en el motor de la modernización gracias a un fuerte aumento de la demanda de los mercados nordeuropeos y americanos que llevan a la aparición de una burguesía mercantil local.
En pleno siglo XX, en la década de los 60, Xàbia se convierte junto a Palma de Mallorca y Marbella en uno de los lugares privilegiados que acoge el turismo de elite.
Turismo
Actualmente, el turismo es el motor de la economía local, apoyándose principalmente sobre el sector hiperactivo de la construcción y de las actividades inmobiliarias en general. La población de Xàbia crece a un ritmo impresionante, principalmente proviniendo del norte de Europa en lo que residentes al año de bastante alto poder adquisitivo se refiere, aunque una muy fuerte inmigración desde Marruecos o los países sudamericanos tuvo lugar estos últimos años, como fuerza de trabajo. Se estima que la población más que dobla, para alcanzar unos 150,000 habitantes en verano, aunque el turismo tiende a frecuentar Xàbia todo el año. Numerosas actividades se desarrollan alrededor de estos movimientos de población: restauración, hostelería, actividades deportivas y lúdicas variadas, etc.
El turismo se inició a mediados de los años 60 gracias a la creación de un Parador de Turismo. Se habilitó como punto central la playa del Arenal, la única de este material, aunque existe una gran variedad de playas formado de distintos materiales : grava, tosca (roca), piedra, roca. Esta variedad, hace que el bañista pueda disfrutar de varias opciones al ir a la playa, desde el relax de la arena, hasta el buceo y submarinismo que ofrece las playas de tosca (roca) y calas, donde puedes disfrutar del paisaje marino.

Entre los lugares de interés debemos marcar la Iglesia de San Bartolomé situada en el centro del pueblo. Este edificio está datado del s. XVI y combina la fortaleza (por su forma cuadrada y sus contrafuertes internos) y la sobriedad de una iglesia. Su campanario, se destaca sobre el pueblo y se puede ver desde cualquier parte de la comarca. Debemos hacer mención, también a la iglesia Virgen del Loreto. Es de construcción más moderna y tiene la particularidad de que el techo es como una quilla de barco (se puede ver si asciendes por la carretera de la cuesta de San Antonio) y tiene unas columnas externas que le hace los tentáculos de un pulpo.
Pero sin lugar a dudas, su gran atractivo se encuentra en las playas y las calas. Entre ellas destacar la playa del Arenal la única playa de arena y por ello, la más famosa y visitada por la gente, es una zona de una extensión que no llega a 1 km de costa, de arena fina, limpia y cuidada. Otra de las playas más visitadas por los turistas es la Granadella. Es de piedra mediana, grande, combinando unas dos pequeñas calas a la derecha y rocas a la izquierda donde la gente disfruta lanzándose desde ellas.
Fiestas
Xàbia es otra de las poblaciones que más fiestas presenta. Entre las más importantes debemos nombrar las fiestas de San Juan que se celebran en el mes de junio. Se trata de las “fogueras”. Una festividad similar a las fallas.
Asimismo, los Moros y Cristianos aunque no es una fiesta tradicional local, sí se ha extendido su práctica desde hace años, creciendo su importancia al coincidir con la temporada turística. Se celebra durante la tercera semana de Julio en la zona del puerto, donde se abren los cuarteles de los moros y cristianos, realizando eventos públicos, terminando en pasacalles mostrando las diferentes bandas de moros y cristianos. Con esto se pretende recrear una historia ocurrida en siglos pasados con "escenas" como la invasión mora (mediante un desembarco en la playa disparando arcabuces), tomando el castillo cristiano (que presenta su rendición por medio de su capitán, cada año una comparsa o cuartel diferente), y después se realiza un desfile Moro con todas las comparsas moras. Finalmente, el castillo sufre la reconquista de los cristianos, celebrando después la victoria con otro pasacalle, esta vez, con las tropas cristianas.
También, resaltar las fiestas en honor a la Virgen del Loreto que tiene lugar a finales de agosto hasta el 8 de septiembre en el Puerto. Con actos como “bous a la mar” que se han convertido en una atracción turística de gran interés.
A parte de las mencionadas fiestas, existen otras de menor popularidad como la subida a Jesús de Nazareno, Santa Lucía o el Ajedrez Viviente.
Gastronomía
La tradición culinaria de Xàbia se conserva en toda su pureza, con un carácter tan popular como marinero.
La calidad de nuestros productos y el modo de combinarlos hacen que ésta sea una cocina rica, sana, moderna y tradicional, de gustos suaves y contrastados, apetitosos y sugerentes.
Nuestra gastronomía esta compuesta por una gran variedad de platos de la cocina mediterránea autóctona y en la que claramente queda reflejada la huella que ha dejado el paso de otros pueblos y otras culturas.
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